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Consumo moderado de alcohol, ¿beneficioso o perjudicial?

La creencia popular de que existe un nivel seguro de alcohol es un mito que debemos desmentir. Diversos estudios han demostrado que el consumo de alcohol en cantidades moderadas es un factor de riesgo para distintos tipos de enfermedades.

No hay duda de que en dosis elevadas, el alcohol puede llegar a provocar graves complicaciones para nuestra salud. Sin embargo, en cantidades moderadas también está asociado con diversas enfermedades, como la muerte prematura o los problemas cardiovasculares. Además, recientemente se ha demostrado que es un factor de riesgo para el desarrollo de distintos tipos de cáncer: de cavidad oral, laringe, esófago, hígado o mama.

 

No hay nivel seguro de alcohol

La cantidad segura de alcohol es 0 y, teniendo en cuenta de que se trata de una de las drogas más adictivas, la prevención es primordial. Sobre todo, su consumo entre adolescentes. Además, su peligrosidad aumenta al tratarse de una sustancia legal.

El alcohol entra rápidamente en nuestro organismo a través del torrente sanguíneo y puede empezar a detectarse en sangre pasados los primeros 5 minutos tras su consumo. Dependiendo de diversos factores, como el tipo de alcohol, la velocidad de consumo o el peso del individuo, el proceso de absorción será más rápido o más lento. La tasa de alcohol puede alcanzar su nivel máximo entre 30 y 90 minutos tras su consumo, y permanecerá en nuestro torrente sanguíneo hasta que el hígado lo descomponga.

 

¿Qué efectos produce el consumo de alcohol?

El consumo de alcohol tiene numerosos efectos en nuestro organismo, pudiendo provocar disminución de la frecuencia respiratoria y cardíaca, y afectar al correcto funcionamiento de nuestro cerebro.

Dependiendo del nivel de alcoholemia, los efectos del alcohol en nuestro organismo serán cada vez más graves. A continuación vamos a ver los diferentes niveles y qué síntomas se experimentan en cada uno:

·         0.10 g/l: apenas hay síntomas visibles, pero mediante el test de alcoholemia puede detectarse.

·         0.30 g/l: euforia, relajación, locuacidad y falta de concentración.

·         0.60 g/l: desinhibición, pérdida de razonamiento y de la visión periférica.

·         1.00 g/l: tristeza, bullicio, dificultad para hablar, disminución de reflejos, aumento del tiempo de reacción, trastorno de la motricidad fina y amnesia.

·         2.00 g/l: estupor, pérdida de la comprensión, deterioro de sensaciones, pérdida de la conciencia y deficiencia motora grave.

·         3.00 g/l: desequilibrio, depresión grave del sistema nervioso central, pérdida del conocimiento, hipoventilación, disfunción de la vejiga.

·         4.00 g/l: falta general de comportamiento, nistagmo, disminución de la frecuencia cardíaca y posibilidad de muerte respiratoria.

·         5.00 g/l o más: alto riesgo de intoxicación y posibilidad de muerte.

 

Actualmente, la tasa máxima de alcohol en sangre en los test de alcoholemia se sitúa en 0,5 g/l y en 0,25 g/l en aire expirado.

 

Aumenta el consumo de alcohol entre los más jóvenes

Las cifras son cada vez más preocupantes. Casi el 44% de los escolares de 14 años afirma haber probado el alcohol y este dato apoya la premisa de que cada vez se empieza a beber a edades más tempranas. Además, hay que tener en cuenta que los efectos del alcohol son más fuertes en los adolescentes, por lo que es necesario que se tomen medidas urgentes.

Prevenir el consumo de alcohol no solo evitará problemas de drogas y adicción entre los más jóvenes, sino que también puede ayudar a reducir la cifra de accidentes y muertes relacionadas con el consumo de alcohol.



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